Los trucos de los supermercados para que compremos más - Las sensaciones de los supermercados

Categoría de nivel principal o raíz: Educación Categoría: Educación internacional Publicado: Domingo, 06 Septiembre 2015 Escrito por Comunicaciones SEF

¿Cómo manipulan nuestros sentidos para lograr que compremos más?

Olfato

El olfato está fuertemente vinculado a la memoria, lo que lo hace una herramienta muy potente para la mercadotecnia.

En los supermercados, los olores evocan memorias placenteras y eso alienta la compra impulsiva.

El aroma del pan recién horneado puede recordarte esa entrañable panadería de tu niñez o una vacación en Francia y, sin notarlo, terminas llevándote seis medialunas.

Hay investigaciones que muestran que cuando a gente que está viendo comerciales de comida se le dice que se imagine cómo huele, quieren y comen más de los productos promocionados.

Sonido

 

¿Qué música estaba sonando la última vez que fuiste al supermercado?

Quizás no lo recuerdes pero podría haber influido en tu conducta.

La música lenta hace que la gente se quede más tiempo en los lugares. Eso le conviene a los supermercados, de manera que posiblemente el ritmo de lo que escuchaste no era rápido.

Algunos supermercados usan baldosas más pequeñas en el piso de las áreas con artículos más costosos, para dar la impresión de que te estás moviendo más rápido: cuando el sonido de las ruedas del carrito de mercado se acelera, instintivamente empiezas a bajar la velocidad.

La música también afecta la manera en la que compras. Hay estudios que muestran que cuando tocan música clásica en una tienda de vinos, la gente tiende a comprar botellas más caras, y cuando la música es francesa o alemana, compra vinos cuyo origen corresponde a esos países.

Sabor

Al parecer, a todos nos gusta comer sin pagar: las investigaciones demuestran que al menos el 75% de la gente acepta muestras gratis cuando se las ofrecen.

A las compañías también les gusta darlas, pues pueden aumentar las ventas masivamente.

¿Por qué son tan efectivas?

Es posible que operen a un nivel subconsciente, disparando nuestro profundamente arraigado instinto de reciprocidad. En otras palabras, sentimos la necesidad de darle algo a esa sonriente persona que nos acaba de dar comida gratis.

Las muestras gratis también puede abrirnos el apetito: un trozo de chocolate nos puede recordar cuán rico sabe y llevarnos a comprarlo.

Vista

Los supermercados ofrecen un banquete para la vista, con alimentos coloridos y promociones por doquier.

Posicionan los productos de alta calidad al nivel de la vista, y no sólo de los adultos: los cereales de los niños a menudo están en los estantes más bajos.

Hay estudios que muestran que si uno hace contacto visual con un personaje en una caja de cereal, es más probable que se sienta atraído por esa marca y la prefiera.

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