¿Cómo funciona la Bolsa? Manual para principiantes

Categoría de nivel principal o raíz: Educación Categoría: Educación internacional Publicado: Viernes, 03 Junio 2016 Escrito por Comunicaciones SEF

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Cinco preguntas sobre la Bolsa con sus respuestas para aprender a invertir sin riesgo y saber cuándo es hora de recoger ganancias.

¿Cómo funciona la Bolsa? ¿Siempre se gana dinero? ¿Cuánto se puede invertir? ¿Cuándo es el momento de retirar capital? Estas son algunas cuestiones que se tienen que tener bien claras antes de invertir los ahorros en la Bolsa. Por eso, en este artículo todas ellas encuentran respuesta. A continuación se dispone de una guía para principiantes a fin de que entiendan cómo funciona la Bolsa, cuándo invertir, cuánto y cuándo recoger en ella dinero.

Introducirse en el mundo de la Bolsa no es muy complicado, pero antes será necesario contar con una dosis mínima de cultura financiera que ayude a canalizar las operaciones en los mercados de renta variable. La Bolsa sirve, por un lado, para rentabilizar los ahorros y, por otro, para protegerlos de los escenarios más adversos.

Pero, ¿cómo funciona la Bolsa? Mientras el pequeño inversor llega a estos niveles de aprendizaje, será suficiente que comprenda el funcionamiento de la Bolsa a través de las nociones más elementales. Para ello, esta guía sirve de excelente punto de partida para que los ahorradores menos expertos empiecen a tomar posiciones en la renta variable.


El rendimiento positivo en los mercados bursátiles nunca está garantizado bajo ninguna circunstancia, ya que depende de la evolución de los precios de las acciones y esta se rige por diversos parámetros que pueden inclinar el resultado final al alza o a la baja. 

Ahora bien, con frecuencia, a largo plazo es rentable invertir en estos activos financieros. No ocurre lo mismo en el corto plazo, ya que las ganancias dependen de las condiciones de los mercados en ese momento. De todas formas, puede garantizarse una retribución fija, si se opta por comprar valores que retribuyen a los accionistas con dividendos, con una rentabilidad anual de hasta el 8%, con independencia de cómo coticen las acciones.


Una de las ventajas de la inversión en Bolsa es que no requiere importes mínimos, a diferencia de otros productos de renta fija o variable. Pero el rendimiento de las operaciones en Bolsa irá en función del capital invertido y, como consecuencia de ello, será mucho más difícil rentabilizar 500 que 10.000 euros. 

Si además se tiene en cuenta que las comisiones en Bolsa penalizan en especial las aportaciones más pequeñas, las cuantías más modestas lo tienen más difícil para generar grandes plusvalías.


Hasta hace pocos años así era, pero las cosas han cambiado. Ahora ya no solo pueden recogerse ganancias en los escenarios alcistas, sino también en aquellos más adversos, donde la renta variable cae con fuerza. 

Esto, sin embargo, no es sencillo, ya que se necesitan operaciones más específicas, y hasta complicadas, que requieren de los suficientes conocimientos como para abrir las posiciones. Las ventas a crédito o los warrants son algunos de los productos donde pueden ser canalizados estos movimientos en los mercados.


La inversión en Bolsa es recomendable para toda clase de ahorradores, siempre que puedan asumirse las pérdidas que conlleven sus operaciones y que, en algunos casos, son de elevadas cuantías. El dinero solo estará protegido en los plazos de larga duración.


Una de las ventajas de la Bolsa se deriva de la alta liquidez que presenta esta inversión. No hay que esperar a vencimientos como en otros productos financieros, sino que pueden venderse a precio de mercado en cualquier momento. 

Incluso es posible disponer de efectivo en la cuenta corriente a los pocos minutos de formalizar la orden de venta, a través del cobro de unas comisiones que encarecen el coste total de la operación.


Los inversores que no deseen asumir excesivos riesgos cuentan con dos alternativas para su inversión en la renta variable.

La primera de ellas procede de los depósitos vinculados a la Bolsa. Estos depósitos son la única forma de mejorar los márgenes de rentabilidad de estos productos bancarios, a condición de que cumplan con unos objetivos mínimos.

Como consecuencia de esta estrategia más defensiva se estará en condiciones de acercarse a un interés anual en torno al 2%.

La otra opción a la que pueden acogerse pasa necesariamente por los fondos de inversión en dos de sus modalidades: renta variable o mixto.

Fuente: EROSKI CONSUMER

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